El término «masking» o enmascaramiento se ha utilizado comúnmente en el contexto de los trastornos del espectro autista y otras condiciones neurodivergentes. Sin embargo, recientemente ha ganado relevancia en el estudio de las personas con altas capacidades y superdotación, quienes, a menudo, también sienten la necesidad de ocultar aspectos clave de su identidad para adaptarse mejor a las expectativas sociales y culturales. Este fenómeno puede tener un impacto significativo en su bienestar emocional y desarrollo personal.
Es importante destacar que en muchos casos ni siquiera es algo «consciente» ya que, a menudo, las personas que lo hacen no saben de su condición y simplemente piensan que los demás piensan como ellos y se adaptan.
Vayamos por partes.
¿Qué es el masking en el contexto de las altas capacidades?
El «masking» se refiere al proceso mediante el cual las personas camuflan, ocultan o minimizan sus capacidades intelectuales o su manera particular de percibir y procesar el mundo, para encajar, evitar destacar o ser vistas como diferentes. Esto puede implicar la supresión de intereses intelectuales, la adopción de comportamientos más «convencionales», o incluso la evitación de conversaciones que reflejen su verdadero nivel de profundidad o curiosidad.
En el caso de los individuos con altas capacidades, este fenómeno a menudo surge desde edades tempranas. Pueden sentir la presión de encajar en un entorno escolar donde la velocidad de aprendizaje o la profundidad de pensamiento que poseen los coloca en una posición incómoda frente a sus compañeros y, a veces, incluso frente a sus profesores.
Pero estas personas, como hemos mencionado antes, aunque parezca imposible, en muy numerosas ocasiones ni siquiera son conscientes de su diferencia. Algunas pueden tener una pequeña intuición de que algo no encaja, pero nada extraordinario. Simplemente, tenderán a pensar que «todos somos diferentes», o que «a los demás pueden gustarles otras cosas».
El grado de consciencia de esa diferencia y la adaptación a esta realidad puede pasar algo desapercibida o, por el contrario, generar verdaderos problemas a quien hace ese masking.
¿Por qué ocurre el masking?
Hay varias razones por las cuales las personas con altas capacidades recurren al masking:
- Deseo de aceptación social: A lo largo de su vida, los niños, adolescentes e incluso adultos con altas capacidades pueden ser conscientes de su «diferencia». Esa diferencia puede llevarlos a sentirse alienados o apartados de sus grupos sociales. En respuesta, pueden optar por enmascarar su intelecto o habilidades para evitar sentirse aislados o etiquetados como «raros» o «sabelotodos».
- Evitar la estigmatización: Las personas superdotadas a menudo reciben etiquetas sociales que pueden ser negativas, como «arrogantes», «presumidos» o «demasiado intensos». Para evitar esos estereotipos, pueden suavizar o disminuir la forma en que expresan sus ideas, haciendo que su presencia sea menos notoria.
- Presión familiar y escolar: En algunos casos, los entornos familiares o escolares pueden no ser comprensivos con las necesidades especiales de los niños superdotados. Si las expectativas son que los niños deben «ser como los demás», muchos se ajustan y se adaptan, incluso cuando eso significa esconder sus talentos o potenciales. Esta presión de normalización puede crear una desconexión entre quiénes son realmente y cómo actúan en el día a día.
- Autoestima y autopercepción: Algunas personas con altas capacidades, especialmente aquellas que no han sido correctamente identificadas o apoyadas, pueden tener dificultades para reconocer su propio valor. Al sentirse incómodos con su diferencia, desarrollan un comportamiento de masking como una forma de lidiar con una baja autoestima.
Manifestaciones del masking en altas capacidades
El masking puede tomar muchas formas diferentes en una persona con altas capacidades. Algunas de las manifestaciones más comunes incluyen:
- Adaptación de intereses: Los niños y adolescentes superdotados pueden ocultar sus verdaderos intereses o pasiones para alinearse con lo que sus compañeros consideran «normal». Un niño apasionado por la física cuántica puede preferir hablar de deportes o videojuegos para no parecer fuera de lugar.
- Subestimación de logros: Es común que las personas con altas capacidades minimicen sus logros o habilidades para no parecer superiores a los demás. Pueden hacer que sus habilidades pasen desapercibidas y negar reconocimiento a sus propios éxitos.
- Evitar mostrar profundidad emocional: Las personas con altas capacidades a menudo son emocionalmente intensas. Sin embargo, para evitar que otros los vean como «demasiado emocionales» o «demasiado intensos», pueden ocultar sus verdaderas emociones o moderar la manera en que las expresan.
- Imitación de comportamientos comunes: En situaciones sociales, es frecuente que quienes practican el masking imiten el comportamiento de sus pares para encajar mejor. Esto incluye tanto el lenguaje como las actividades y la forma de interactuar.
Consecuencias emocionales y psicológicas del masking
El masking puede tener consecuencias importantes para el bienestar emocional de una persona con altas capacidades. Al ocultar constantemente su verdadero yo, pueden experimentar:
- Fatiga emocional: Mantener una «máscara» a lo largo del tiempo requiere un enorme esfuerzo emocional y cognitivo, lo que puede llevar al agotamiento.
- Confusión de identidad: Cuando una persona practica el masking durante largos periodos, puede perder el sentido de quién es realmente. La desconexión entre su verdadera personalidad y la imagen que proyectan puede generar una profunda crisis de identidad.
- Ansiedad y depresión: El masking puede llevar a desarrollar problemas emocionales, como la ansiedad o la depresión, especialmente si sienten que nunca pueden ser ellos mismos.
- Sentimientos de soledad: Aunque el masking les permita encajar, las personas con altas capacidades pueden sentir una gran soledad al no poder compartir su verdadero ser con los demás. Esta desconexión emocional puede generar una sensación de aislamiento.
Puede llegar a lo que se conoce como un burnout:
El burnout es un estado de agotamiento físico, emocional y mental causado por el estrés crónico y prolongado, especialmente en situaciones que implican una alta demanda emocional o laboral. Se caracteriza por una sensación de desgaste extremo, pérdida de motivación y un sentimiento de incapacidad para cumplir con las responsabilidades.
Cómo apoyar a las personas con altas capacidades y evitar el masking
Es fundamental crear entornos en los que las personas con altas capacidades se sientan seguras para expresarse tal como son. Algunas estrategias incluyen:
- Entornos educativos inclusivos: Las escuelas deben ofrecer espacios que fomenten la diversidad intelectual y emocional, donde los estudiantes no sientan la necesidad de ocultar su verdadera capacidad por miedo a ser juzgados.
- Apoyo emocional y psicológico: Proporcionar a las personas con altas capacidades herramientas para gestionar sus emociones y desarrollar una autoestima sólida es esencial para evitar el masking. El apoyo de terapeutas o consejeros especializados en altas capacidades puede ser muy útil.
- Fomentar la autenticidad: Es crucial que tanto en la familia como en la escuela se celebre la autenticidad. Animar a los niños y adolescentes a que expresen sus intereses y emociones sin miedo a ser juzgados ayuda a disminuir la necesidad de enmascararse.
- Comunidades de apoyo: Facilitar la conexión entre personas con altas capacidades puede ofrecerles un espacio seguro donde se sientan comprendidos y aceptados sin la presión de esconder su identidad.
¿El Masking en mi caso personal fue más bien un camuflaje inconsciente?
Ahora que sabemos lo que es, voy a explicar mi propio caso:
Tengo 37 años, me he enterado de que tengo AACC porque a mi hijo le hicieron un test hace dos meses y yo me hice las pruebas.
No tenía ni idea. Ni un poco. Me he considerado una persona de lo más normal toda mi vida. Nadie a mi alrededor diría que las tengo, pero aquí estoy. Desarrollo mi historia aquí si quieres saberla toda.
En referencia al masking, o mejor dicho, camuflaje, tengo que decir que yo he sido poco consciente de que lo hacía.
Tenéis que entender una cosa. Yo me he considerado una persona normal toda mi vida. Pero no sabéis hasta qué punto. He estado incluso de empezar así un libro que trataba sobre el éxito. Literalmente decía:
«Soy una persona normal.
Sin embargo, a mis 31 años he montando una empresa que ha tenido éxito…»
El libro precisamente iba a tratar (ironías de la vida), sobre cómo una persona normal, con trabajo y mucha resiliencia, podía llegar a tener éxito profesional.
De verdad. No estoy de broma. Cuando me enteré de mis AACC pensé que ese libro acababa de tirarlo a la basura. «De normal nada«, por los visto.
De todas maneras, ¿hay alguien normal?
«Yo creo que todos parecemos normales hasta que nos miran de cerca«
Juego de tronos en algún momento con Thyrion Lanister.
Es decir, que mis diferencias simplemente las atribuía a que «de todo hay en la viña del Señor» ¿Cómo iba a ser de otra manera? Todos somos diferentes. Vivimos en una sociedad que intenta respetar la opinión de los demás, progresa hacia la aceptación y la tolerancia ¿No? Ya me entendéis.
¿Cómo narices iba yo a saber que esto era hacer masking?
Sin embargo, ahora tengo unas nuevas gafas con las que ver mi pasado.
Tras mucho leer sobre AACC y superdotación y sentirme absolutamente identificado con la mayoría de las personas puedo mirar hacia atrás y entender bastantes cosas.
Ejemplos de masking o camuflaje personales:
Me gustan mucho los videojuegos. Con mi hermano jugaba un montón. Sin embargo, a la mayoría de las personas no. Era un tema de frikis. Sobre todo si hablabas mucho sobre ello. Así me sentía ¿Me callaba mucho? Pues sí y no. Con alguno hablaba (já con uno que resulta que es superdotado, y con otro que le etiquetan de «friki»). Así que sí, me lo callaría a veces.
El señor de los anillos me encantaba. Más de lo mismo. Sólo hablaba con uno en concreto, curioso, el mismo superdotado. El resto ni mú «¿Cuál es tu libro favorito?» se preguntaba a veces. Mi pensamiento: ¿Digo o no digo que es ese?
Siendo pequeño era muy bueno con las mates. Algunas veces no decía que había acabado para dar más tiempo a los demás y que las miradas no fueran siempre como: ¿Cómo lo haces? o ¡venga ya! Esto era en primaria así que no es un pensamiento difícil de rescatar… pero sentía que tenía que ocultarlo a veces.
Aburrimiento: en muchas ocasiones encuentro repetitivas las conversaciones. Aunque sé tener «conversaciones de ascensor», me generan un poco de tensión. Sentir que estoy hablando del tiempo para salir del paso me avergüenza. Pienso: «¿No podría estar diciendo algo más original?
¿Por qué tengo ese pensamiento? ¿Siento que cuando alguien habla del tiempo se evidencia una distancia tan grande y es una conversación tan banal que resulta obvio que los dos están actuando? ¿Será por eso?
Resulta que las conversaciones que a mi me gustan son en su mayoría de las que no sé. Aprendo cosas. Me cuentan algo nuevo. Esas molan. Sin embargo, la mayoría son como… ¿otra vez esto? ¿de verdad vamos a hablar sobre este tema donde hay mil factores en juego que no conocemos? ¿de verdad estamos dando una opinión sobre un tema que no tenemos ni idea con esa ligereza? ¿estamos debatiendo a ver si algo es de una manera o no durante media hora cuando es un dato o una definición? ¡Pero si no importa lo que creas! Busca el dato o la definición. Entra en debate algo que no tiene sentido debatir, sino aceptar.
Haría esta pregunta en clase, pero todo el mundo va a pensar que es rara. Se sale del tema cuando parece interesante.
Sentir que hay mucha gente pedante que pasa por inteligente para ojos de muchos y no poder decir nada porque tu no te expresas con esas palabras y parecen estar venerados.
¿Y qué me decís de cuando alguien se intentaba meter o burlar de vosotros? Yo tengo interiormente un choque de trenes. Por un lado, no me quiero poner a su nivel, ni me parece bien lo que hace. Pero por otro lado me encantaría ponerle en su sitio. Eso de que podría haber dicho algo y no se me ocurrió en el momento, no me pasa. Claro que podía decirle algo. Podía decirle muchas cosas. Cosas que hieren. Cosas que ni él mismo es consciente pero que podría exponer públicamente ante los demás para pagarle con la misma moneda. Pero entonces me controlo y lo dejo estar con una medio sonrisa.
Solo en algún caso de bullying he respondido así y me ha traído muchos problemas por poner en mi contra al matón.
En general no me he quedado callado si discrepo con algo. Soy bastante asertivo, pero cuando das tu opinión siendo siempre un poco especial, acaba la gente por esperar tu comentario especial. A veces simplemente ya ni lo dices. Solo si es creativo y original, pero para acabar enfrascado en una conversación que presumes no va a ir a ningún lado, mejor te callas. O no. Mira, esta vez no. Y entonces se monta una buena.
Y ya paro. Sobre todas estas cosas no he sido consciente de verdad hasta ponerme las gafas de AACC. Hay mucha gente que sí. Yo simplemente pensaba que a la gente le gustaba volver sobre los mismos temas como una manera de reafirmarse si tenía dudas o similar. Maneras de pensar diferentes.
De hecho, eso es lo que es: una manera de pensar diferente. Diferente a lo que yo pensaba que era una manera de pensar diferente. Jé.
Conclusión
El masking en las personas con altas capacidades es un fenómeno más común de lo que se podría pensar, y sus efectos pueden ser profundamente dañinos para la identidad y el bienestar emocional. A medida que la sociedad y las instituciones educativas comprenden mejor las necesidades y particularidades de este grupo, es posible crear entornos más inclusivos y comprensivos donde no haya necesidad de ocultar quiénes son en realidad.

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