Altas Capacidades y los personajes secundarios o «bonachones» ¿Problema de autoestima?

Cuando pensamos en nuestros personajes favoritos de la infancia, muchos se inclinan hacia los protagonistas: los héroes audaces, valientes y líderes indiscutibles de las historias. Sin embargo, hay quienes sienten una conexión especial con los personajes secundarios: esos bonachones, leales y frecuentemente subestimados que acompañan a los protagonistas en su viaje.

Bueno, al menos, a mi me atraen ¿Es que soy el único?


¿Qué tienen los personajes secundarios que pueden atraer a las altas capacidades?

1. Sensibilidad emocional y empatía

Las personas con altas capacidades suelen tener una sensibilidad emocional elevada, lo que las lleva a conectar profundamente con personajes que muestran bondad, humor o lealtad desinteresada. Figuras como Obélix en Astérix y Obélix, Mortadelo en Mortadelo y Filemón o Sam Gamyi en El Señor de los Anillos encarnan estas cualidades. Aunque no son los líderes de la narrativa, su calidez y humanidad los hacen especialmente entrañables.

Para los niños con altas capacidades, estos personajes representan un refugio emocional, ya que a menudo buscan valores como la amistad, la cooperación y la sencillez, en lugar de la competitividad o la ambición heroica.

Esa sensación de: «Éste es el que pone gracia a la vida, alguien que quiero de compañero»


2. Valoración de lo «injustamente subestimado»

Muchas personas con altas capacidades tienen un agudo sentido de la justicia y una inclinación natural a defender lo que consideran «injusto». Los personajes secundarios, que a menudo no reciben el crédito que merecen, despiertan su atención. Un claro ejemplo es Sam Gamyi, cuya lealtad inquebrantable y humildad lo convierten en un pilar esencial en la misión de Frodo. Aunque no tiene los reflectores del protagonista, su papel es clave, y este tipo de contribución puede resonar profundamente en personas superdotadas.

Esa sensación de: «Si no fuera por él…»


3. Apreciación por el papel «oculto» de los secundarios

Los superdotados suelen tener una perspectiva más amplia y compleja de las historias que leen. Tienden a valorar no solo al protagonista, sino también a los personajes que contribuyen desde las sombras. Ven en ellos una profundidad que otros podrían pasar por alto y los entienden como piezas indispensables en la narrativa.

Por ejemplo, Frai Perico y su borrico transmite un mensaje de bondad y sencillez que puede ser subestimado a primera vista, pero que resuena con los valores de empatía y lealtad tan apreciados por personas con altas capacidades.

Al fin y al cabo ¿no acaba aprenziándole todo el mundo? ¿No será esto porque es una persona que no esconde nada, que se muestra tal y como es, con sus errores, torpeza y sencillez?

Esa sensación de: «Yo sí te veo»


El impacto en el desarrollo infantil

La preferencia por estos personajes secundarios no solo es un reflejo de las inclinaciones emocionales y cognitivas de las altas capacidades, sino que también juega un papel en su desarrollo:

  • Modelado de valores: Los personajes secundarios suelen mostrar cualidades como la humildad, la lealtad o el trabajo en equipo, que contrastan con la competitividad y el liderazgo del protagonista. Estas cualidades pueden reforzar valores esenciales en los niños superdotados.
  • Identificación emocional: Al no ser perfectos ni ideales, estos personajes permiten que los lectores con altas capacidades se identifiquen con sus errores, defectos o posiciones menos dominantes. Para un niño que a menudo percibe más presión por destacar, esto puede ser reconfortante.
  • Desafío al estereotipo de éxito: Los secundarios enseñan que no hace falta ser el héroe para ser importante. Esta lección es crucial para niños y adultos con altas capacidades que a menudo se enfrentan a la expectativa de «aprovechar su potencial».

¿Podría ser que estuviera relacionado con un problema de autoestima?

Algunas personas con altas capacidades pueden identificarse con personajes secundarios debido a inseguridades o dudas sobre su propio protagonismo. Sin embargo, para otros, esta inclinación podría ser una señal de una autoestima equilibrada, basada en el reconocimiento de valores esenciales en lugar de logros visibles. Ambos casos reflejan la complejidad emocional de las altas capacidades y cómo influyen en nuestra relación con la narrativa.

Aquí hay algunos puntos para explorar esta idea:


1. Baja autoestima y la identificación con personajes modestos

  • Para algunas personas, una preferencia por personajes secundarios podría reflejar cierta inseguridad o un deseo de evitar el foco de atención, lo cual se alinea con personajes que operan «desde las sombras» o no buscan el reconocimiento.
  • Si alguien experimenta dudas sobre su valía personal, puede identificarse más fácilmente con personajes que no son considerados los «héroes» pero tienen un valor intrínseco, aunque no siempre reconocido.

2. Alta sensibilidad y rechazo del protagonismo

  • Las personas con altas capacidades pueden experimentar una sobreexcitabilidad emocional, lo que las hace más sensibles a las expectativas sociales o al juicio externo. Prefieren personajes que no encarnan el liderazgo tradicional porque este rol suele estar asociado con mayor presión, algo que puede generar cierta incomodidad o rechazo.

3. Autoestima equilibrada y valoración de lo esencial

  • Por otro lado, esta preferencia no siempre está relacionada con problemas de autoestima. Puede surgir de una autoestima más madura o equilibrada, en la que no se necesita ocupar el centro de atención para sentir valor.
  • Valorar a los secundarios puede reflejar una visión más profunda y menos competitiva de las dinámicas humanas: una comprensión de que el éxito y la importancia no siempre requieren estar en el foco.

4. Reconocimiento de cualidades humanas valiosas

  • Los personajes secundarios, con sus defectos y virtudes, pueden resonar con alguien que siente que su valor no siempre es percibido o reconocido. Esto puede estar relacionado con la experiencia común de personas con altas capacidades que sienten que sus logros o cualidades no encajan en los estándares convencionales de éxito.

¿Podría ser un reflejo de autoestima baja?

La relación entre la autoestima y esta preferencia podría variar dependiendo de la interpretación personal:

  1. Si hay inseguridad o dudas personales:
    La elección de personajes secundarios puede ser un reflejo de sentirse más cómodo en roles de apoyo o en una percepción de uno mismo como alguien «menos líder» o «menos visible».
  2. Si hay autoestima saludable y sensibilidad emocional:
    Podría ser una preferencia consciente o inconsciente hacia personajes que reflejan valores importantes como la humildad, el apoyo incondicional y la autenticidad, lo que demuestra una autoestima basada en lo interno y no en el reconocimiento externo.


Recomendaciones para explorar esta inclinación

Si te identificas con este tipo de personajes o quieres fomentar este enfoque en los más pequeños, aquí tienes algunas recomendaciones literarias:

  • «El Señor de los Anillos» (Sam Gamyi): Una obra clásica que destaca el valor del apoyo incondicional.
  • «Astérix y Obélix» (Obélix): Historias llenas de humor y valores sobre la amistad.
  • «Mortadelo y Filemón» (Mortadelo): Una visión cómica de la lealtad y la perseverancia.
  • «Frai Perico y su borrico»: Una historia llena de sencillez y enseñanzas emocionales.

Conclusión

La preferencia por personajes secundarios entre personas con altas capacidades no es una casualidad. Refleja una sensibilidad única hacia las contribuciones menos visibles, una inclinación por la justicia y una conexión emocional con la humildad y la empatía. Estos personajes, lejos de ser meros acompañantes, son una inspiración para quienes buscan una forma distinta de entender la vida y la narrativa.

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