Altas Capacidades y habilidades deportivas ¿inteligencia kinestésica?

Cuando pensamos en alguien con Altas Capacidades, lo último que imaginamos es un deportista de élite.

A menudo, la imagen pública del “superdotado” es la de alguien encerrado entre libros, con gafas gruesas y más torpeza motriz que destreza física.

Pues no es mi caso.

¿Y si te dijera que muchos de los mejores atletas del mundo probablemente tienen Altas Capacidades?

¿Acaso hay una «inteligencia kinestesica» como defendía Gardner? ¿Acaso es que existe una «inteligencia deportiva»? ¿No será que entran en juego muchos factores?

Somos seres complejos. Todo entra en consideración.

Vamos allá.

Empecemos por lo evidente…

El cuerpo tiene que acompañar.


Por mucho que una persona tenga Altas Capacidades, no puede destacar en el deporte sin un cuerpo preparado para ello. La mente puede anticipar, procesar y entender el juego, pero si el cuerpo no está a la altura, no hay nada que hacer.

Algunas condiciones físicas necesarias para el alto rendimiento son:

  • Buena constitución atlética: fuerza muscular, velocidad, agilidad.
  • Resistencia cardiovascular: un corazón fuerte que aguante esfuerzos prolongados.
  • Capacidad pulmonar adecuada: oxigenación eficiente, especialmente en deportes de fondo.
  • Ausencia de lesiones crónicas: un cuerpo sano, entrenado y cuidado a lo largo del tiempo…

La élite se alcanza cuando se unen cabeza, cuerpo, motivación y trabajo constante.

En pocas palabras:

Una persona sin un cuerpo «que le acompañe», por mucho que tenga ciertas habilidades cognitivas, no podrá estar en un nivel alto si sus condiciones innatas para el deporte no ayudan, o si no entrena el cuerpo lo suficiente.

Si quieres ser jugador de fútbol americano, te vendrá bien no pesar 60 kilos.

La inteligencia que se mueve

Lo que ocurre en la cancha, en el tatami, en la pista o en el ring muchas veces es tan complejo y veloz que no da tiempo a pensarlo con palabras. Lo haces o te ganan. Y para hacerlo como los mejores, necesitas procesar información a una velocidad brutal, tomar decisiones en décimas de segundo, anticiparte a lo que va a ocurrir, y traducirlo todo en una respuesta corporal afinada y precisa.

¿No suena eso a una forma de inteligencia?

Microseñales, reflejos y patrones

Piensa en un boxeador que esquiva un golpe antes de que el puño llegue. O en un futbolista que, con una sola mirada, ya sabe dónde va a ir el pase, o en un jugador de pádel que se adelanta a la jugada porque ha “leído” un pequeño giro de muñeca en su rival. No es magia. Es percepción aguda, rapidez mental, coordinación, sensibilidad al detalle, y una intuición entrenada… todo en marcha al mismo tiempo.

¿Dónde está el CI en todo esto?

El error es pensar que las Altas Capacidades son solo lo que se mide en un test clásico de inteligencia.

¿Acaso un deportista de élite no está resolviendo problemas todo el tiempo? ¿No está tomando decisiones complejas, analizando información, gestionando emociones, dominando su cuerpo como un instrumento afilado? ¿No es eso, también, ser brillante?

Mi experiencia

Soy una persona a la que se le han dado bien los deportes en general. ¿Soy el mejor en alguno? No ¿Juego razonablemente bien a los que practico? Sí.

Como he dicho antes, las condiciones físicas juegan un papel importante. Soy una persona de estatura media, razonablemente en forma, que siempre ha hecho deporte. Pero mis condiciones basales (corazón) tampoco es que sean como para ser deportista de élite. En pocas palabras, soy una persona deportista, pero difícilmente llegaría a un nivel muy elevado. Al menos si ese deporte requiere un esfuerzo físico a la altura de muy pocos.

He jugado a futbol hasta los 17 años en el colegio. Jugué bien, como para ser unos años el capitán del equipo. Me llamaban para jugar en equipos de 1 o 2 años más incluso, y me propusieron para jugar con la selección de mi comunidad autónoma. Pero esto no me hubiera llevado extremadamente lejos ¿Quizá jugar en 2ª B? Pues bueno.

Los ojeadores no iban señalándome con el dedo vaya. Había otros mejores. Yo lo sabía.

Hago más deportes de forma habitual: padel o tenis por ejemplo. Si pruebo nuevas cosas como hacer surf, soy de los que se levantan el primer día. Que si esquía unas pocas veces, baja las pistas de manera razonable. Si juego a los dardos apunto bien, si me dan unas pelotas de malabares las hago volar, si me dan una pelota de baloncesto la hago girar dando vueltas, si hago kyte surf el primer día estoy en el agua saliendo con la cometa… En fin.

No digo esto por vanagloria. En nada soy excelente, pero aprendo rápido.

Siempre me han dicho que se me dan bien los deportes que pruebo. No es que sea el mejor en todos, pero me manejo rápido.

Hay un pensamiento que me ha acompañado toda a vida y que he expresado en alto:

  • Se me da bien coger las cosas al aire
  • Tengo bastantes reflejos

Parece una tontería, pero a menudo, cuando jugaba al típico juego de golpear la mano y que el otro la retirara, nadie me ganaba. Me sorprendía un poco. No soy una persona eléctrica. Pero creo que ganaba porque me anticipaba a lo que iba a pasar. Creo que siempre he leído los microgestos. Una mueca, un músculo que se tensa, unos ojos que se concentran, un temblor en la mano… la vedad es que no puedo decir qué es. Pero sabía como esquivar y sabía como golpear y que no se pudiera prever el golpe.

En cuanto a coger las cosas al aire, a veces me sorprendo también. Calculo bien la distancia, velocidad y tiempo. Y la reacción acompaña.

A ver, no soy Spiderman. Pero sí que se he notado estas cosas desde pequeño.

Igual ahora esto tiene sentido ¿No? La verdad es que no lo tengo claro. Quizá mi inteligencia visoespacial me permite tener buena coordinación en el espacio, mi capacidad de ver patrones, entender el juego, o mi sensibilidad reconocer microexpresiones, detalles, gestos que me permitan leer o anticipar la jugada.

Aquí dejo la reflexión.

Una invitación a ampliar la mirada

Quizá va siendo hora de que dejemos de pensar en los superdotados como ratones de biblioteca, y empecemos a ver la inteligencia donde de verdad está: en todas partes. En los campos de fútbol, en los tatamis, en los escenarios, en las conversaciones sutiles y también, sí, en los laboratorios y los libros.

Porque las Altas Capacidades no son una sola cosa. Y mucho menos, una etiqueta. Son una forma intensa y afilada de estar en el mundo. A veces con palabras. A veces con el cuerpo. A veces con las dos.

Estoy encantado de recibir temas (melones) o comentarios para publicarlos. Cuéntame tu experiencia o abre temas interesantes.


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