El síndrome del impostor en las AACC

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El síndrome del impostor es una condición psicológica que afecta a personas de todo tipo, pero en las personas con altas capacidades (AACC) y superdotación, puede tener características específicas. A pesar de su alta competencia, estas personas suelen dudar de sus logros y temen que sean descubiertas como «fraudes». Se sienten como si no merecieran el éxito que han alcanzado, atribuyendo sus logros a la suerte o al esfuerzo, y no a su verdadero talento o capacidad.

1. El vínculo entre altas capacidades y el síndrome del impostor

Las personas con altas capacidades y superdotación tienen un perfil cognitivo que, desde temprana edad, las hace destacar en áreas académicas o creativas. Sin embargo, estas mismas habilidades pueden llevar a una autopercepción distorsionada. En un entorno donde los logros académicos o profesionales se alcanzan con menor esfuerzo comparado con sus pares, las expectativas (internas y externas) tienden a aumentar. Este entorno de presión constante puede desencadenar el síndrome del impostor, especialmente en situaciones donde la persona siente que no está cumpliendo con las expectativas desmedidas que se ha autoimpuesto o que otros esperan de ella.

Algunas razones específicas para la aparición del síndrome del impostor en personas con AACC incluyen:

  • Comparación constante: Suelen compararse con los demás, y al ser conscientes de sus propias debilidades y errores, pero no de los de otros, desarrollan la sensación de que están «engañando» a los demás.
  • Perfeccionismo: Las personas con altas capacidades tienden al perfeccionismo. Esta mentalidad puede hacer que subestimen sus logros si no cumplen con un estándar extremadamente alto (yo no soy perfeccionista en el sentido de detalle, pero si la optimización. Hacer más con menos)
  • Sobrecarga de expectativas: Familias, educadores o incluso la sociedad pueden tener expectativas muy elevadas de estas personas debido a su capacidad. Si sienten que no cumplen con estas expectativas, creen que no son merecedores de sus logros.

2. Síntomas del síndrome del impostor en personas con AACC

El síndrome del impostor se manifiesta en las personas con AACC de formas similares a las que se ve en la población general, aunque puede haber algunas peculiaridades debido a la naturaleza de sus capacidades. Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Dudar de sus habilidades y logros: A pesar de ser reconocidos por sus logros, muchos superdotados no creen en su propio éxito. Les cuesta aceptar elogios y suelen pensar que otros están sobrevalorando sus habilidades.
  • Miedo a ser «descubiertos»: A menudo sienten que su éxito es una fachada, y viven con el temor constante de que los demás «descubran» que no son tan capaces como aparentan.
  • Atribuir sus logros a factores externos: Creen que su éxito se debe a la suerte, a circunstancias externas o al hecho de haber engañado a los demás, en lugar de a su propio esfuerzo o capacidad.
  • Autoexigencia extrema: Pueden sentirse insatisfechos con su desempeño si no alcanzan la perfección, lo que refuerza su creencia de que no son realmente competentes.

3. Impacto emocional y social

El síndrome del impostor en personas con AACC puede tener un profundo impacto en su bienestar emocional y social:

  • Ansiedad: La constante duda de sí mismos puede generar ansiedad, especialmente cuando enfrentan nuevos desafíos o responsabilidades.
  • Inhibición del potencial: Aunque sean extremadamente capaces, pueden evitar asumir riesgos o nuevas oportunidades por temor al fracaso, limitando su propio desarrollo.
  • Relaciones interpersonales: Las dificultades para aceptar elogios o reconocer su propio valor pueden afectar sus relaciones. Es posible que eviten interactuar con personas a las que consideran «más capaces», lo que refuerza su aislamiento.

4. Estrategias para superar el síndrome del impostor

Superar el síndrome del impostor no es tarea fácil, pero es posible, especialmente si se implementan estrategias de autocomprensión y autogestión. Aquí algunas claves para ayudar a las personas con AACC a enfrentar este desafío:

  • Reconocer el síndrome del impostor: El primer paso es darse cuenta de que el síndrome del impostor es una experiencia común entre personas talentosas. Simplemente ser consciente de que los pensamientos de duda son parte del síndrome y no un reflejo de la realidad puede ser liberador.
  • Atribuir el éxito a factores internos: Trabajar en reconocer que los logros son fruto del esfuerzo y la capacidad propia, y no únicamente de la suerte o circunstancias externas.
  • Buscar apoyo: Hablar con otras personas sobre estos sentimientos puede ser de gran ayuda. Los grupos de apoyo o la terapia pueden proporcionar un espacio seguro para compartir experiencias y recibir retroalimentación.
  • Aceptar el elogio: Aprender a aceptar los cumplidos y reconocer el propio valor. Un ejercicio útil puede ser hacer una lista de los logros y reflexionar sobre el esfuerzo que implicaron.
  • Redefinir el éxito: En lugar de buscar la perfección, es útil redefinir el éxito como la capacidad de aprender y mejorar con el tiempo, aceptando los errores como parte natural del crecimiento.

Mi experiencia personal: el síndrome del impostor

«Tengo 37 años y he conseguido montar una empresa con más de 100 empleados con otros 3 socios. Una pasada. Ni me lo creo. La verdad es que hemos tenido suerte. Bueno, eso y que mis socios son unas máquinas. Menos mal que se unieron todos porque si no no sale esto ni de broma. De hecho, si no es por ellos… he tenido la suerte de caer entre ellos y ahora la vida me va muy bien. Al lado suyo la verdad es que… pues eso, porque empecé el proyecto y estuve desde el principio, pero no sé si me necesitarían para nada. Tampoco es que sea esencial para nada. Suerte de haber caído entre personas capaces, y suerte de no haber tenido sorpresas por el camino que no hayamos podido solventar»

¿veis por donde voy?

Pues sí, evidentemente de esto hay una parte de realidad enorme, pero un día mi mujer, cuando me expresaba en estos términos con unos amigos me contestó como enfadada. Ella, una persona orgullosa, me dijo:

Javi, deja de decir que todo es suerte a la gente ¡ni que te hubieras montado en un autobús y te hubiera llevado hasta aquí! Os lo habéis currado y has trabajado muchísimas horas. No le quites valor.

Y tiene razón.

Uno no consigue dar trabajo a 100 personas por suerte, y en todo esto he puesto más que un grano de arena. Evidentemente no habría podido solo, pero en un solo año hice más de 10.000 llamadas de teléfono para contestar a clientes. 10.000 no es una exageración. Tengo un cuadro diseñado por mi mismo que dice: «Hola soy Javier López. Nunca debo olvidar».

¿Os imagináis tener que hacer eso mientras haces mil historias más digitales, contestando a últimas horas de la tarde noche 100 emails porque si no pones las manos el curro no sale?

Empujamos el dichoso autobús.

5. Conclusión

El síndrome del impostor es un reto emocional significativo para muchas personas con altas capacidades y superdotación, pero con la conciencia adecuada y las estrategias correctas, se puede gestionar y superar. Reconocer el propio valor, aprender a aceptar las imperfecciones y hablar abiertamente de estas dudas son pasos fundamentales para liberar el verdadero potencial y vivir con mayor bienestar y autenticidad.

Este síndrome no tiene por qué ser una barrera permanente. Las personas con AACC tienen tanto derecho a disfrutar de sus logros como cualquier otra persona, y aprender a aceptarlos puede marcar una gran diferencia en su desarrollo personal y profesional.

Estoy encantado de recibir temas (melones) o comentarios para publicarlos. Cuéntame tu experiencia o abre temas interesantes.


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