Altas Capacidades y el Sentido de la Justicia

Algunos lo llaman «exagerado». Otros dicen que «se lo toma demasiado en serio». Hay niños que estallan porque a un compañero lo han castigado sin motivo. Adultos que no pueden evitar discutir cuando alguien hace trampas en un juego sin consecuencias. Personas que se quedan con el estómago revuelto días después de ver una injusticia en el trabajo, en la calle o en el telediario.

No es simplemente una cuestión de principios: es una reacción visceral, emocional y lógica a la vez. Una especie de radar ético que no se apaga. Y en muchas personas con Altas Capacidades, esta sensibilidad a la injusticia es más que un rasgo: es parte de su identidad.

Y no es que las personas con AACC sean mejores. O que el sentido de la justicia no sea compartido por cada humano de este planeta.

Pero sí que es un rasgo característico algo «exacerbado» entre personas con AACC.

¿Hay relación entre Altas Capacidades y sentido de la justicia?

No en todos los casos, pero sí hay una tendencia clara que se ha observado en muchos perfiles de AACC: una sensibilidad especial hacia lo injusto, lo incoherente, lo arbitrario o lo hipócrita. Esta sensibilidad puede estar presente desde la infancia, incluso antes de que el niño entienda bien las normas sociales. No necesita saber cómo se llama la norma para saber que se ha roto algo esencial.

¿Por qué ocurre esto? Hay varias razones:

  1. Mayor capacidad para detectar inconsistencias
    Las personas con AACC suelen captar contradicciones con facilidad. Si algo no cuadra, lo ven. Si una regla se aplica solo a unos y no a otros, lo notan. Y no solo lo notan: les indigna.
  2. Pensamiento lógico y ético precoz
    Muchos niños con AACC desarrollan muy pronto un pensamiento moral abstracto. Se cuestionan normas impuestas si no tienen sentido. Preguntan “¿por qué?” con una profundidad que incomoda. No aceptan el “porque sí” ni el “porque lo digo yo”.
  3. Alta empatía (aunque no siempre visible)
    Aunque no todos lo expresan igual, muchas personas con AACC tienen una empatía profunda. Perciben el dolor ajeno incluso cuando no se verbaliza, y el sufrimiento por una injusticia les duele como si fuera propio.
  4. Idealismo
    La necesidad de que el mundo tenga sentido, de que las cosas “sean como deberían ser”, puede llevar a una visión idealista que no encaja bien con la realidad. Y eso, tarde o temprano, choca.

El sentido de la justicia: una mezcla de emoción y lógica

Es importante entender que el sentido de la justicia en las personas con Altas Capacidades no es solo emocional ni solo racional: es ambas cosas a la vez. No se trata únicamente de que “algo les moleste” porque se sienten dolidos, ni tampoco de una simple valoración intelectual de lo correcto o incorrecto. Lo que realmente les perturba es que algo no tenga coherencia interna, que no encaje con los principios que la misma situación parecía establecer.

Por ejemplo, si se impone una norma y luego se rompe sin consecuencias, no solo duele porque es injusto —emocionalmente hablando—, sino porque rompe la lógica del sistema —intelectualmente hablando. Es una disonancia que no pueden dejar pasar. No es solo que “no les guste”, es que no les cuadra.

Esa necesidad de coherencia puede ser tan fuerte como la empatía ante el sufrimiento ajeno. Ambos componentes (emocional y lógico) se entrelazan y se refuerzan mutuamente. No pueden soportar que alguien sufra sin motivo, pero tampoco que el motivo sea arbitrario o ilógico. Y esa combinación puede ser tanto una fuente de conflicto como un motor de integridad moral.


¿Cómo se manifiesta en la infancia?

  • Niños que defienden a otros sin importar las consecuencias. A veces actúan como pequeños abogados, incluso frente a adultos. Mi caso personal es que me he pegado con todos los abusones de clase que repitieron. Y eso me asustaba muchísimo porque los ponía en mi contra. Pero era valiente. Estoy orgulloso de ello, pero a la vez tuve muchísimas pesadillas.
  • Estallan en rabia cuando creen que algo es injusto. Aunque la situación no les afecte personalmente.
  • Cuestionan reglas impuestas sin lógica. No por rebeldía gratuita, sino porque no les encajan. Es posible que las normas del buen estar en la mesa no les encajen en todos los casos. ¿Por qué esto sí con la mano y esto no? ¿Por qué no puedo cantar si la conversación va sobre música? ¿Por qué no puedo coger el móvil un momento si es para buscar algo de lo que estamos hablando? En realidad, esas reglas son culturales. Tienen su sentido, pero no deben ser aplicados a rajatabla porque a menudo tienen matices. Y las AACC son muy grises con los matices. ¿Quién ha dicho que no puedo?
  • No entienden el doble rasero. Si ellos cumplen, esperan que todos cumplan. Si se castiga a uno, esperan que se castigue a todos igual.
  • Sufren emocionalmente por situaciones que otros consideran triviales. Un mal reparto de galletas puede ser un drama… si representa una injusticia.

¿Y en la adultez?

El sentido de la justicia puede transformarse en:

  • Activismo social, político o ecológico, buscando cambiar las estructuras desde fuera. Este es un pensamiento que desde los 20 años me ha pegado muy fuerte hasta hoy. La sensación de que en el futuro nos juzgarán como sociedad por haber dejado morir tanta gente en el tercer mundo ¿Acaso no podríamos hacer más?
  • Rebeldía interna o externa ante sistemas ineficientes o corruptos. Algunos abandonan trabajos, carreras o relaciones porque no soportan la falta de coherencia o integridad. A veces, basta con que simplemente la empresa no tenga unos ideales marcados y sea consecuente.
  • Autoexigencia ética desbordante. Son personas que se fustigan por haber cometido una mínima falta, aunque nadie se lo reproche.
  • Conflictos constantes con figuras de autoridad injustas. No toleran el poder mal usado. No callan aunque les cueste.
  • Sensación de desajuste permanente. Porque el mundo no funciona “como debería”, y eso genera una especie de tristeza moral difícil de explicar.

El peso de sentirlo todo

Esta sensibilidad a la injusticia puede convertirse en una carga. Las personas con AACC que la viven intensamente pueden sentirse solas, incomprendidas o etiquetadas como problemáticas. A veces, en vez de ser vistas como coherentes y comprometidas, se las llama “exageradas”, “intensas” o “conflictivas”.

Pero también hay algo profundamente valioso en ello: es esa misma sensibilidad la que puede hacer del mundo un lugar mejor. Muchas personas que han transformado su entorno, su comunidad o su época lo hicieron porque no pudieron mirar hacia otro lado.


¿Qué hacer con este rasgo?

  1. Validarlo. No estás loco por indignarte. No eres “demasiado” por sentirlo. Es una señal de conciencia.
  2. Aprender a canalizarlo. No todo se puede arreglar, pero se puede actuar en lo que sí depende de uno.
  3. Rodearse de personas que también lo vean. Porque sentirlo en soledad abruma, pero compartirlo alivia.
  4. Diferenciar entre lo injusto y lo incontrolable. No todo lo malo es injusto. A veces, simplemente es. Aprender eso puede dar paz.

En resumen

No todas las personas con Altas Capacidades tienen un fuerte sentido de la justicia, pero cuando aparece, no es un capricho moral: es una brújula interna que no deja de girar. Duele cuando el mundo no apunta al norte. Pero también empuja a actuar, a cuestionar, a mejorar lo que se puede.

Porque, al final, el verdadero problema no es sentir la injusticia. Es acostumbrarse a ella.

Estoy encantado de recibir temas (melones) o comentarios para publicarlos. Cuéntame tu experiencia o abre temas interesantes.


Comentarios

2 respuestas a «Altas Capacidades y el Sentido de la Justicia»

  1. Hola, acabo de descubrir tu blog, y está dando respuesta a muchas inquietudes que he sentido a lo largo de mi vida. Este artículo por ejemplo, refleja perfectamente un rasgo de mi carácter.
    Muchas gracias por dedicar tu tiempo y esfuerzo a contar todo esto. Yo siempre me he sentido diferente y me ha costado entenderme. Leyendo tus artículos me veo reflejada en lo que cuentas.

    1. De nada! Espero poder ayudar a muchas personas!

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