Altas Capacidades y el Miedo a Perder la Cabeza: Temor a volverse «loco» por pensar demasiado

Descubrir que tienes altas capacidades puede ser un alivio, una respuesta a muchas preguntas sobre por qué piensas, sientes y percibes el mundo de manera diferente. Pero también puede abrir la puerta a nuevas inquietudes, especialmente cuando te das cuenta de que tu mente nunca deja de analizar, cuestionar y buscar respuestas. Una de las preocupaciones más comunes en personas superdotadas es la tendencia a obsesionarse con preguntas existenciales y, en algunos casos, el miedo a perder la cabeza.

Mi experiencia personal y el PRÓPOSITO

Es curioso que siempre me he hecho preguntas sobre temas existenciales y sin embargo no me he sentido abrumado por ese pensamiento hasta hace unos pocos años.

Es decir, siempre me he replanteado mis creencias, fe, filosofía vital… mejorando mi razonamiento. Encontrando incoherencias en mi pensamiento y «avanzando» en la búsqueda de sentido y coherencia.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte me encuentro estancado. Admitiendo que no tengo ni idea de nada y abriendo posibilidades que no se pueden cerrar. Vivo en la incertidumbre de no saber hacía dónde debería ir mi vida y cómo darle sentido.

No es que no sea valiente o que no pueda… es que no sé hacia donde dar un paso. Si lo supiera lo daría ¿puede alguien decírmelo?

Entiendo perfectamente lo arropado que se tiene que sentir una persona con una fe religiosa profunda. Siento cierta envidia cuando las personas tienen clara la manera en la que tienen que vivir… ¿cómo pueden tenerlo tan claro? A veces pienso que una conversación con ellos puede poner patas arriba sus creencias… ¿lo creen y ya está? ¿Están viviendo así casi por inercia o realmente han comprendido algo que yo no?

Obviamente no les cuento mis pensamientos porque no les deseo vivir en una duda eterna. Además, ya conozco sus argumentos. No es un problema de que no los entienda. Es que no los comparto. Y yo no estoy en posición de dar lecciones a nadie en este mar de dudas, así que… ¿de qué les quiero convencer? ¿De que lo que creen no me encaja y que pongan en duda sus propias creencias? ¿Para qué? Así se evitan este circulo vicioso de pensamiento donde estoy yo.

No voy a negar que este pensamiento se está volviendo un poco inquietante. Me preocupa las vueltas constantes que le doy. Pero… ¿qué alternativa tengo? ¿Acaso puedo hacer como si no los tuviera? Quizá lo que necesito es tomar una decisión sobre cómo afrontar esta incertidumbre y aceptar una conclusión que me fastidia admitir: que nuestra capacidad de entender las 3 grandes preguntas puede estar limitada y que a falta de respuestas definitivas debemos elegir en qué queremos creer.

Un salto al vacío que no sea incoherente. Tomar la decisión de elegir una creencia no demostrable.

¿No tendría sentido elegir un modo de vivir donde haya esperanza aunque no sepamos si es lo correcto? Por ejemplo ¿un cielo después de la muerte? ¿Creer en Dios? Yo no he encontrado incoherencias. Es decir no soy ateo, pero tampoco puedo decir que sea creyente. ¿Agnóstico? ¿Un agnóstico con tendencia a la fe?

Recuerdo que mi padre una vez me dijo: «¿Te imaginas una vida sin Dios? ¿Te has parado a pensar alguna vez en ello?¿Que no haya después nada? ¿No te parece triste, sinsentido, angustiante o desgarrador?

A lo que le respondí: «Puede ser, pero que sea triste, sinsentido, angustiante o desgarrador no es un argumento. No lo hace más real. Si lo que me estás preguntando es si me dejaría más tranquilo te diría que sí».

Vivir sin esta certeza de saber el camino que hay que recorrer lleva a una parálisis existencial importante.

Hay que elegir.


La sobrecarga de pensamientos: una característica común

Si tienes altas capacidades, probablemente has experimentado una mente hiperactiva que analiza todo: desde lo cotidiano hasta las preguntas más profundas sobre la vida, la muerte y el propósito de la existencia. Esto no es solo normal, es una de las características más comunes en personas con altas capacidades.

Pero, ¿qué pasa cuando este proceso se vuelve abrumador?

  • La introspección constante puede agotarte: Reflexionar constantemente sobre el sentido de la vida o la naturaleza de la muerte puede generar ansiedad.
  • El perfeccionismo amplifica el problema: Si sientes que necesitas respuestas «perfectas» a preguntas imposibles, podrías caer en un ciclo de frustración.
  • El miedo a la desconexión: Pensar demasiado puede hacer que te sientas desconectado de la realidad o de las personas que no comparten tus mismas inquietudes.

El miedo a perder la cabeza

Es común que las personas con altas capacidades se preocupen por su salud mental, especialmente si sus pensamientos se vuelven demasiado intensos. El miedo a «perder la cabeza» puede surgir por varios motivos:

  1. Sobreestimulación intelectual: Tu mente trabaja tan rápido y aborda temas tan complejos que puede parecer que pierdes el control.
  2. Emociones intensas: Las personas con altas capacidades no solo piensan profundamente, también sienten profundamente. Esta combinación puede ser agotadora.
  3. Aislamiento: Si sientes que nadie entiende tu forma de pensar, podrías interpretar tus reflexiones como un signo de inestabilidad.

¿Es normal sentirte así?

Sí, es normal. De hecho, muchos superdotados experimentan lo que se conoce como «depresión existencial», una etapa en la que las preguntas sobre el propósito y el sentido de la vida pueden generar angustia. Esto no significa que estés «perdiendo la cabeza». Al contrario, es un reflejo de tu capacidad para percibir y analizar la complejidad del mundo.


Cómo gestionar tus pensamientos y temores

  1. Acepta que es parte de ti: Reconocer que estas reflexiones son una característica común de las altas capacidades puede ayudarte a verlas como algo natural, no como un problema.
  2. Pon límites a tus pensamientos: No todo necesita ser analizado. Practica la atención plena (mindfulness) para aprender a centrarte en el presente y darle un descanso a tu mente.
  3. Habla con personas afines: Conectar con otros que compartan tus inquietudes puede ayudarte a sentirte menos solo y validar tus experiencias.
  4. Busca apoyo profesional si es necesario: Si tus pensamientos comienzan a afectar tu bienestar diario, hablar con un terapeuta especializado en altas capacidades puede marcar una gran diferencia.

Reflexión final

Tener altas capacidades significa que tu mente funciona a un ritmo y nivel diferentes al de la mayoría. Esto puede ser una fortaleza increíble, pero también trae desafíos únicos, como el miedo a perder el control de tus pensamientos. Saber que no estás solo y que esto es una experiencia común en personas con tu perfil puede ayudarte a enfrentar estos temores con más confianza.

Recuerda: tu capacidad para reflexionar profundamente es una herramienta poderosa. El desafío está en aprender a usarla para enriquecer tu vida, no para limitarla.

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