Julián es un joven de 24 años con Altas Capacidades y, al menos, TDAH y Autismo diagnosticado.
Su perfil tan atípico (neurodivergente) ha sito un gran reto a la hora de «encajar» en este mundo. Ya desde la infancia se sentía diferente: no habló hasta los 6 años y su diagnóstico parecía apuntar al Autismo. Sin embargo, a los 12 apareció la posibilidad del TDAH por su incapacidad de concentrarse e inquietud. Algo después, ya superados los 18, empezó a valorar una superdotación.
Su vida no ha sido fácil, como la de algunos superdotados. Conozco muchos padres confusos que acuden a diferentes psicólogos y psiquiatras en busca de respuestas por sus hijos o ellos mismos.
Espero que el testimonio de Julián abra los ojos a esta cara b de la superdotación.
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