A continuación os dejo el comentario en este vídeo de youtube de un profesor de música que me preguntaba por la relación entre las Altas Capacidad y la música.
El comentario dio lugar a un pequeño debate que me gustaría dejar aquí reflejado:
Profesor de música pregunta y yo respondo:
Pregunta profesor de música:
Hola. Soy profe en un conservatorio de música. Nos encontramos con muchos alumnos que están diagnosticados con altas capacidades, pero las habilidades que se necesitan para tocar un instrumento musical están por debajo de las normales. ¿Por qué ocurre eso? No hablo de casos aislados, sino de una gran mayoría de los diagnosticados con altas capacidades.
Mi respuesta:
Mira, sobre la música escribí un post. Siempre había dicho que la mayoría de la gente que toca música es interesante. Y a menudo literalmente decía que eran personas listas. Casi siempre lo he enfocado en que la música conseguía mejorar el potencial cognitivo (y no lo he estudiado pero tiene todo el sentido que lo haga) pero creo que también tiene que ver con otras cosas. Lo recojo todo en este artículo: https://abromelon.com/abrimos-melon/la-relacion-entre-altas-capacidades-y-la-musica/
Tú tienes mucha más experiencia… ¿Qué tipo de habilidades les faltan? ¿Consiguen aprender bien? ¿Son académicos pero les falta flow? Mi experiencia con personas a mi alrededor que tienen AACC es que tocan en general bien. ¿Quizá hay mucho padre que aunque a su hijo no le gusten los instrumentos lo apuntan por recomendación?
¡Cuál es tu opinión me interesa!
Respuesta profesor de música:
Gracias por el artículo. Mi experiencia es que esos alumnos muchas veces vienen con algo más que AACC. Muchos de ellos tienen diagnosticado tdh, asperger o autismo.
Lo que destacaría es que las familias son reticentes en informarte sobre los diagnósticos «negativos», pero cuando se trata de aacc, te lo dicen en la primera clase. En ese momento los profes nos adentramos en una aventura que puede durar hasta 2 trimestres. Luego te armas de valor para preguntarles si su hijo tiene algo más. Hay casos en los que las familias tampoco hayan detectado esas dificultades y uno se expone a una situación incómoda.
Los casos que he tenido quizás encajan con una de tus reflexiones que comentas en el artículo. Son niños que rápidamente se frustran. Un instrumento aparte de exigir habilidades cognitivas, también exige destrezas motoras. Hablamos de la motricidad fina, el uso de tu cuerpo y una armonía entre tu cuerpo y mente. Como cualquier destreza de ese tipo, se necesita paciencia, repetición y tolerancia a la frustración. Puede ser que no estén acostumbrados al esfuerzo, es decir, que algo les cueste y que tengan que insistir en una tarea aunque parezca simple.
Su capacidad mental está por encima de la capacidad física, motora o corporal de ejecutar lo que quieren. Muchos no asumen las notas, un 7 es un trauma para algunos. Las familias al final ceden alegando que tienen muchas tareas y los niños abandonan los estudios musicales.
Conclusión:
- Son casos donde las familias exageran el diagnóstico y depositan demasiada esperanza/responsabilidad en sus hijos.
- No asumen que las inteligencia son diversas.
- No preparan o no sabemos preparar esos alumnos para asumir la frustración.
- Los profes tenemos poco conocimiento sobre ese tipo de alumnos o cualquier alumno con necesidades especiales.
Mi contestación:
Sí, hay muchos padres que rápidamente se «cuelgan la medalla» de altas capacidades. A menudo esto puede conllevar una sobre exigencia.
Tiene sentido que eviten darte el aspecto negativo para que no etiquetes y tengan “una oportunidad” de no tener prejuicios. Entiendo tu postura, que necesitas saber, pero también los padres se han encontrado con mucha incomprensión así que… es complicado. Las experiencias para ambos lados explican esta situación.
No te lo había preguntado pero intuía que muchos con AACC que llegan a tus puertas, tenían otra condición y eso a veces dificulta el Instrumento (aunque musicalmente tengan oído). De hecho tengo pendiente un artículo que precisamente relaciona la aacc con otras neurodivergencias. Especialmente cuando el CI es muy alto.
Las personas con aacc que conozco personalmente no tienen otra condición, y algunos tocan uno o varios pero ninguno que yo sepa tiene una carrera completa. Los estudios reglados no van tanto con nosotros. Te puedo asegurar que una persona superdotada va a sentir que puede avanzar 3 veces más rápido en teoría musical y eso le aburrirá. Mucho aprenderán por internet a su ritmo. El problema es que un instrumento requiere la paciencia de una motricidad fina.
Yo tengo habilidad manual, se me dan bien los deportes, bailar y tengo ritmo. Por eso empecé por la batería pero con un profe particular una vez por semana. Oye y sé hacer mis cosas. En piano toco un nivel decente y hasta me estoy animando a componer, pero la manera de aprender es con una app y a mi manera, como muchas cosas que hago. Si no, me aburren. Algunos autores hablan de superdotación e incluyen temas como destrezas musicales y deportivas para considerar superdotado. Yo sería de esos. No digo que sea excelente, pero he sido capitán del equipo de fútbol del colegio y al lado de mis amigos bailo bien. Esas cosas. Hábil.
En fin, me ha encantado tu opinión. Te recomendaría que aceleraras el ritmo en los superdotados. Que no tengan que dominar una pieza perfecta porque ellos saben que pueden tocarla teóricamente pero a veces se atasca en la práctica. Quieren saltar a otra cuando sienten que ya es suficiente. Es mi caso.
La frustración es el caballo de Troya del superdotado.
Respuesta profesor de música:
Es cierto que los estudios reglados suelen enfocarse en dinámicas que no siempre son compatibles con los alumnos de altas capacidades.
A menudo, las AACC se detectan en áreas como matemáticas o lengua, pero en mi experiencia, no se suele diagnosticar a un niño con altas capacidades por su facilidad para la música, el deporte o la pintura. Simplemente asumimos que ‘se les da bien’, mientras que otras áreas como el razonamiento lógico o la memoria reciben más atención. Esto puede llevarnos a subestimar talentos valiosísimos.
Por otro lado damos por hecho que un niño con AACC debería tener facilidad para la música. En los conservatorios, la excelencia es una meta constante. Esto requiere no solo talento innato, sino también una enorme dedicación, madurez emocional y capacidad de gestión personal. No todos los niños, incluso aquellos con AACC , encuentran atractiva esta disciplina, precisamente porque es un proceso largo y exigente que no siempre ofrece resultados inmediatos.
He observado que una característica común en los niños con AACC es una menor tolerancia a la frustración y una dificultad para comprometerse con tareas prolongadas.
Por otro lado, niños que se involucran profundamente, sin cuestionar el fin último de una actividad, suelen alcanzar resultados más altos. Esta diferencia pone de manifiesto cómo la personalidad juega un papel crucial en el desarrollo de este tipo de habilidades. Si planteamos disciplinas como el baile, el deporte o tocar un instrumento desde un enfoque lúdico, sin la presión de alcanzar objetivos concretos, pueden ser una herramienta muy positiva para el desarrollo personal.
Estas actividades ayudan a los niños a desarrollar habilidades como la coordinación, la perseverancia, la expresión emocional y la resiliencia, independientemente de si logran destacar en ellas.
Sin embargo, la realidad del sistema educativo y las exigencias de la sociedad están configuradas de otra manera: valoran y promueven la excelencia, casi de forma exclusiva.
Es curioso cómo en disciplinas como el fútbol, nadie cuestiona que un jugador pueda ser considerado un fuera de serie o superdotado. Pero, para llegar a ese nivel, nunca se le ha dicho que haga menos ejercicios o que entrene menos porque “como es superdotado, ya lo hará bien”. Más bien al contrario, sabemos que detrás de cada gran talento hay esfuerzo, constancia y tiempo invertido en mejorar. Entonces, ¿por qué a menudo se fomenta un enfoque más superficial, cambiando de tarea constantemente sin permitir a los niños profundizar ni experimentar los beneficios de un aprendizaje sostenido?
Mi conclusión es que la personalidad tiene un papel fundamental en los resultados que alcanzan los niños en cualquier disciplina. Algunos tienden a necesitar más dinamismo, resolver las cosas rápidamente y pasar a lo siguiente sin detenerse demasiado. Otros, en cambio, tienen una predisposición natural para profundizar y elevar cualquier tarea a su máxima expresión. Ambas formas de abordar los retos son igualmente valiosas. No se trata de establecer cuál es mejor sino de reconocer que cada estilo tiene su lugar y que como sociedad nos beneficiamos de la diversidad de capacidades y perspectivas.
De ahí la importancia de compartir con los profesores la información sobre cualquier diagnóstico que tenga el niño, estableciendo un diálogo claro y abierto. Esto no implica prejuzgar a los niños ni negarles oportunidades, sino ofrecer indicaciones específicas sobre cómo trabajar con ellos y plantear las tareas de una manera que se ajuste a sus necesidades y capacidades individuales.
En este contexto, también es importante considerar factores prácticos, las expectativas más realistas. Hay instrumentos que son muy costosos, y quizá no recomendaría a las familias que hagan una inversión tan alta si el interés del niño es más pasajero o si su paso por el conservatorio se percibe como una experiencia más general.
En lugar de buscar la excelencia a toda costa, es útil que las familias vean esta etapa como una oportunidad para el desarrollo integral del niño, ya que la formación musical aporta beneficios en muchas áreas de la vida, más allá de la música misma.
En mi experiencia, los primeros dos años en el conservatorio suelen ser un periodo muy intuitivo para los alumnos. El talento natural tiende a imponerse y muchas cosas surgen de manera casi espontánea: un buen sentido del ritmo, un oído destacado o una sensibilidad especial para interpretar.
Sin embargo, al llegar al tercer curso, las dinámicas cambian. En ese punto, entran en juego factores como el compromiso, la disciplina y el esfuerzo continuo. Es ahí donde a menudo se produce un estancamiento, incluso en alumnos con un talento extraordinario. Es triste ver cómo verdaderos prodigios, con cualidades innatas impresionantes, se detienen y ya no logran avanzar más allá de ese nivel inicial. No es que pierdan su talento, pero el cambio de enfoque —de lo intuitivo a lo metódico— puede ser un obstáculo difícil de superar si no cuentan con el apoyo necesario para adaptarse a esta nueva etapa.
Por otro lado, están los alumnos con altas capacidades intelectuales que no necesariamente tienen talento para la música, especialmente en aspectos como el ritmo, el movimiento corporal o la coordinación. En estos casos, su paso por el conservatorio suele ser aún más breve, lo que a menudo genera frustración o malestar en sus familias.
Es común escuchar preguntas como: ¿Cómo es posible que un niño tan inteligente no sea capaz de tocar un instrumento? La realidad es que las altas capacidades no garantizan éxito en todas las áreas. La música, además de requerir un desarrollo cognitivo, exige habilidades motoras, sensibilidad artística y, sobre todo, una conexión emocional y física con el instrumento. Sin estos elementos, el aprendizaje musical puede volverse una experiencia poco satisfactoria, tanto para el niño como para su entorno.
En definitiva, una disciplina como la música no solo te enseña a dominar un instrumento, sino que también te ofrece valiosas lecciones sobre ti mismo y sobre cómo te relacionas con los demás. Aprendes a ser objetivo con tus expectativas, a aceptar tus límites y a conocer tu realidad, pero también a descubrir cómo puedes trabajar en ella para evolucionar. La música, como cualquier disciplina artística o deportiva, es un viaje continuo de autoconocimiento y desarrollo.
Más allá de las habilidades técnicas, fomenta la resiliencia, la paciencia y la capacidad de colaborar y comunicarse con otros, cualidades esenciales en cualquier aspecto de la vida.
Mi respuesta: opiniones de superdotados reales que acudieron al conservatorio
Mi propia respuesta: No toqué de pequeño en un conservatorio así que nunca sabré si lo hubiera mantenido, pero probablemente no. Me hubiera aburrido el solfeo y un estudio reglado.
En mi caso, soy el tipo de persona que es muy intuitiva. No encaja en mi la metodología. Yo soy una persona a la que le gustaría que le explicaran un poco, practicar y de ahí sacar mis deducciones, probar y hacer. Al fin y al cabo, una vez sabes como suenan las notas todo es explorar.
Este enfoque sé que es muy muy muy reduccionista. Pero es que convertir la música en algo tedioso, que requiere estudiar me resulta algo contra natura. Es creatividad pura… mejor o peor, pero por el camino quiero disfrutar y lo que siempre he oído es que el conservatorio aburría a cualquiera.
Y además, ¿para qué quiero un título? Si no quiero ser el mejor, nunca he querido, solo quiero tocar y disfrutar. Como cuando canto o bailo. No quiero ganar un concurso, y eso es precisamente lo que siento que pasa con un estudio reglado. Que al final necesitas demostrar algo, un nivel de competencia concreto… y eso no es para mi.
Juan: Yo estudié violín hasta grado medio. Empecé a tocar con 7-8 años. Sigo tocando a día de hoy junto con otros 9-10 otros instrumentos y de hecho estoy intentando dedicarme a la música profesionalmente.
Inquietud en otros campos, falta de apoyo de mi familia para seguir los estudios en un conservatorio fuera de mi pueblo y aburrimiento diría que fueron mis principales razones para dejar los estudios pero nunca dejé de tocar, la música me ha salvado de volverme majara del todo y a día de hoy lo es todo para mí.
También tengo TDAH por cierto.
La peor parte de estar en el conservatorio y con un instrumento tan cabrón como el violín. La formación clásica es exageradamente estricta y anclada en el pasado, la cantidad de músicos frustrados pasados a profesores por no tener ni el suficiente como para vivir de la música clásica es brutal y perpetúan unos métodos de aprendizaje de la época de Bach que aburrían a un capibara. No te enseñan improvisación, no te hacen tocar otros estilos o con otros instrumentos, tienen una visión super limitada y clasista de la música que hace que se pierda la parte más importante en muchas ocasiones, la expresividad.
La base clásica es fundamental, especialmente para instrumentos tan técnicos, pero el ambiente militarista de un conservatorio puede matar la creatividad de cualquier chiquillo con inquietudes. Si yo he seguido con el violín es porque amo a la música y he seguido por otros caminos. Ahora mismo estoy aprendiendo flamenco y produciendo música electrónica por ejemplo.
Yo lo dejé durante un año por solfeo, mi profesora era una absoluta desgraciada que hacía llorar a muchos niños
Celia: Yo tengo la carrera de piano hasta el final. Empecé con 6 años y terminé en 18.
El conservatorio es muy exigente, de mis hijos solo uno lo intentó y salió corriendo. En mi caso la teoría la estudié lo justo para aprobar, pero el piano, en los cursos altos, tocaba entre una y dos horas al día. Los profesores eran estrictos con la técnica porque es muy importante para sacarle todo el sonido al instrumento, pero luego la interpretación de la pieza era cosa tuya, entender lo que el compositor quería decir y ver como lo expresadas tu era algo que se puntuaba en los exámenes…
De todos modos ahora hay muchas más opciones que el conservatorio. Aulas de música rock y similares, aunque no suelen ser enseñanzas regladas.
La música de ahora no tiene la dificultad técnica que necesitas en el conservatorio. Cualquier músico de conservatorio toca una partitura a primera vista de cualquier composición de música actual (digo jazz, salsa, pop, rock…).
La repetición es imprescindible para llegar a no necesitar partitura y tener en tu cabeza lo que quieres decir al tocar.
Mi hijo estudió trombón en el conservatorio, el primer año era lo más, en el segundo no estudiaba en casa con lo que se atasco en la evolución y dejó el conservatorio. Ahora con ese instrumento está en una banda de música y toca todas las semanas unas 4 horas así que genial.
También probó piano y batería pero ambos fuera del conservatorio y se le dan muy bien, tiene mucha sensibilidad, pero en cualquier caso no hay fórmulas mágicas, SIEMPRE hay que estudiar para que las cosas suenen sea Jazz o Chopin, y en un instrumento salvo que seas un Mozart, solo lo mejoras a base de práctica.
Lo cierto es que llega un momento en el que todo es mucho más rápido, porque lees a primera vista y suena bonito con lo que luego mejoras la velocidad y tiene un aliciente, o mejoras la expresividad y tiene otro… pero al principio la técnica lo devora todo porque sin ella no consigues tocar bien.
Samanta: Mi hijo de 10 años está a punto de hacer el examen de acceso a grado profesional de violín. Tiene mucho talento pero efectivamente le falta perseverancia en su día a día. Ha tocado otros muchísimos instrumentos (piano, violonchelo, clarinete , aún lo toca, viola y un largo etcétera. Parece coger un instrumento musical que no ha tocado nunca y aún no se cómo, sabe tocarlo!).
Quiere probar nuevos caminos constantemente y la repetición (muchas veces base de la música) le aburre profundamente.
Tiene tantísimos intereses y tan profundos que es difícil que se centre en un solo campo (sea la música o cualquier otro). Ahora por ejemplo esta con el tema de la aeronáutica…
Como anécdota decir que su profesor de violín (sin tener diagnóstico) estoy 100% convencida que es aacc también. Le afecta el mismo “problema” , es muy poco perseverante y constante en sus clases. Hay poca estructura y bastante arbitrariedad en la línea educativa (a día de hoy esto nos está comportando serios problemas de relación).
Así que se han juntado el hambre con las ganas de comer. En sentido contrario decir que a mi hijo lo han acelerado en el conservatorio 1 año de alguna asignatura y dos de otras y sigue sacando excelente en todo sin estudiar a nivel teórico.
Miguel: Yo he estudiado piano desde los 7 años hasta los 16. A los 11 años entré al conservatorio. Estoy de acuerdo con lo que dijeron que anulan la creatividad y que tampoco te enseñan a interpretar cada autor (salvo algún maestro con ganas, pero no es lo común). A mi me gustó mucho pero lo que me desalentó que no le den importancia a la parte emocional, interpretativa o creativa.
Sandra: Mi hijo cómo os dije empezó este año en el conservatorio en clarinete, de momento contento, pero apenas practica, así q no sé lo que durará. a piano va con un profe particular, que enseña con el método Suzuki, al principio nada de partituras para «hacer el oído», fomenta la improvisación…. no sé, desde mi ignorancia en el tema, me parece mejor método que el del conservatorio
Reflexión final del profesor de música tras leer los comentarios:
Estoy totalmente de acuerdo con ellos.
Los Conservatorios deberían tener una doble misión: conservar el legado musical clásico y, a la vez, adaptarse a las necesidades y sensibilidades de cada generación. Esa idea de «conservar» no tiene porqué estar reñida con innovar, y creo que las nuevas generaciones de profes están obligados a encontrar un equilibrio porque si no estamos abocados a desaparecer. La vocación es fundamental en la enseñanza musical, pero también lo es la capacidad de inspirar en el alumnado el valor de la perseverancia, como mencionas.
Además, explorar otros estilos es una experiencia enriquecedora que, lejos de restar, complementa y amplía las capacidades de cualquier músico. Yo también he visto cómo este enfoque ayuda a los estudiantes a disfrutar más del proceso y conectar mejor con su instrumento, pero a la hora de la verdad siempre nos “picamos” con lo complejo, con lo difícil y lo que requiere más profundidad, justo lo que nos da una pieza de música clásica. Creo que el paso por el conservatorio, hoy en día, es una experiencia muy valiosa.
Muchos alumnos se despiden con lágrimas, y es porque han vivido algo significativo y profundamente emocional. Es cierto que no todos se dedicarán profesionalmente a la música, ya que es una carrera con muchos obstáculos y altamente competitiva. Por eso, el enfoque de la enseñanza debería ser, hasta cierto punto, flexible.
Sin embargo, al ser una formación reglada debemos cumplir con los objetivos establecidos. Aun así, esto no significa que no haya espacio para que cada estudiante encuentre su lugar, disfrute del proceso y descubra la belleza en la disciplina.
Aprender a organizarse, a estructurarse y a dar forma a sus ideas a través de la música puede ser igual de enriquecedor que alcanzar metas artísticas o personales.
Sin duda, los profesores deberíamos escuchar más y hablar más con nuestros alumnos y sus familiares, seguro que así llegaríamos a entendernos mejor.
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