Decir que eres superdotado: Por qué, para qué y cómo

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«¿Para qué quieres saber si eres superdotado?¿Por qué te parece tan importante? ¿Por qué decirlo? Quiero decir… tienes Altas Capacidades y ya está ¿no? Tampoco hay que hacer un mundo de esto ¿Qué más da? ¿Qué te aporta? ¿por qué contarlo?»

Respuesta breve: se parece a decir que eres gay. No tienes por qué decirlo a los 4 vientos, pero no tiene sentido ocultarlo. Es normal compartirlo y querer sentirse comprendido. Somos seres sociales. Además, tiene implicaciones reales en el día a día.

Razones para decir que eres superdotado:

  • Validación personal: Compartirlo puede ayudar a confirmar tu identidad y comprenderte mejor.
  • Romper estereotipos: Demostrar que la superdotación no siempre encaja en los estereotipos establecidos.
  • Buscar apoyo emocional: Querer compartir sus sentimientos, dudas o experiencias con personas de confianza.
  • Conectar con otros similares: Aspirar a encontrar personas con intereses o experiencias parecidas para generar un sentido de comunidad.
  • Explicar comportamientos o elecciones: Puedes sentirte motivado a explicar decisiones o aspectos de tu vida que ahora entiendes mejor gracias a este descubrimiento.
  • Orgullo legítimo: Reconocer una cualidad especial puede ser motivo de orgullo y una forma de celebrar tu individualidad.
  • Concienciar sobre el tema: Querer contribuir a dar visibilidad y normalizar las altas capacidades para reducir prejuicios o mitos.

¿Qué reacciones puedes encontrarte al comunicar tus AACC?

Las reacciones al decir que eres superdotado no siempre son las deseadas:

A. Incredulidad o minimización

Una de las reacciones más frecuentes es el escepticismo o la minimización del diagnóstico. Para muchas personas, la superdotación sigue estando relacionada con la idea de un «genio» o alguien que destaca claramente por encima de todos los demás en todas las áreas, lo cual no siempre es cierto. Esto puede llevar a comentarios que disminuyen la importancia del diagnóstico o lo banalizan.

  • Ejemplos: “¿Superdotado? No parece tanto. Pensé que serías más… no sé, como Einstein o algo así.”
    “Bueno, tampoco es para tanto, ¿no? Al final todos tenemos talentos. ¿Qué más da si eres superdotado?”

Este tipo de reacciones puede ser frustrante, ya que no reconocen la complejidad de lo que implica tener Altas Capacidades. No se trata solo de “ser más inteligente”, sino de una forma diferente de percibir el mundo y enfrentar desafíos tanto emocionales como cognitivos.

B. Admiración exagerada

Por otro lado, algunos pueden reaccionar con una especie de admiración exagerada, casi como si haber sido diagnosticado con Altas Capacidades fuera una especie de “superpoder”. Si bien el reconocimiento puede ser positivo, a veces este tipo de reacción puede hacer que la persona con AACC se sienta incómoda o como si se le estuviera exigiendo demostrar algo.

  • Ejemplos: “¡Wow! Debes ser increíble en todo lo que haces. ¿Qué tan rápido puedes resolver cosas? ¿Sabes cuántos idiomas puedes aprender?”
    “¡Siempre pensé que eras más inteligente que el resto de nosotros! ¿Cuántas cosas puedes hacer a la vez?”

Este tipo de reacción pone mucha presión sobre la persona que está compartiendo su diagnóstico. Aunque a veces se expresa con buenas intenciones, también puede reforzar la idea errónea de que tener Altas Capacidades significa estar obligado a destacar siempre y en todo.

C. Curiosidad genuina

En algunos casos, las personas reaccionan con una actitud de curiosidad sincera, haciendo preguntas para entender mejor qué significa tener Altas Capacidades y cómo ha afectado la vida de quien lo menciona. Este tipo de reacciones son las más deseadas, ya que muestran empatía y un interés real por aprender más.

  • Ejemplos: “No sabía mucho sobre Altas Capacidades. ¿Cómo afecta tu día a día? ¿Hay algo que hayas tenido que aprender a manejar?”
    “¿Cómo te diste cuenta de que eras superdotado? ¿Te lo dijeron en la escuela o fue algo que descubriste después?”

Este tipo de respuesta abre la puerta a una conversación más profunda y constructiva, donde se puede hablar tanto de las ventajas como de los desafíos que conlleva tener Altas Capacidades.

D. Comparaciones incómodas

Otra reacción común es cuando las personas comienzan a compararse, ya sea con quien tiene Altas Capacidades o con otras personas que consideran «más inteligentes» o «más exitosas». Esto puede generar tensión, ya que transforma la conversación en una especie de competencia no deseada.

  • Ejemplos: “Bueno, yo también fui bastante bueno en la escuela, aunque no me diagnosticaron como superdotado. Supongo que no es tan diferente, ¿no?”
    “Conozco a alguien que fue diagnosticado con Altas Capacidades, pero no le fue muy bien en la vida. No creo que eso sea garantía de nada.”

Este tipo de reacciones pueden hacer que la conversación se desvíe hacia una comparación que minimiza la experiencia personal del diagnóstico.

¿Por qué la mayoría de las personas no entiende la importancia del diagnóstico?

Me he hecho esta pregunta en varias ocasiones, y mi respuesta es doble:

  1. La gente difícilmente puede ponerse en tus zapatos si no lo vive personalmente, por lo que cuesta que empaticen.
  2. No son capaces de ver las implicaciones de saberlo, ni cómo afecta a tu personalidad, la cual impacta a tu pasado, presente y futuro tuyo y de otros.

1. La experiencia de tener Altas Capacidades desde dentro: Vivir en tu piel

Imaginar algo que no se vive personalmente conlleva un proceso de aprendizaje.
Para empezar, es necesario conocer bien el mundo de las Altas Capacidades. Escuchar las historias y experiencias de quienes las viven es fundamental para captar la importancia de esta realidad.

Desde fuera, es fácil pensar que tener Altas Capacidades es simplemente «ser inteligente» y nada más. Pero quienes lo experimentan saben que implica mucho más que eso. No es solo un coeficiente intelectual elevado, es una forma diferente de experimentar la vida. Es una mente que trabaja a una velocidad distinta, una sensibilidad aguda hacia lo que ocurre alrededor y una sensación constante de «desencaje» en un mundo que parece operar bajo otras reglas.

Por eso, cuando te dicen «¿y qué más da?», no logran ver que detrás de esa pregunta hay una vida entera de experiencias incomprendidas, de sentir que funcionas a otro ritmo que los demás no comprenden.

Tienes que volver a construir tu «yo».

2. El diagnóstico: Implicaciones profundas en el pasado, presente y futuro

El diagnóstico de Altas Capacidades no es solo una etiqueta, sino una forma de entenderse a uno mismo.
Te da el marco que explica por qué muchas de tus experiencias vitales fueron como fueron. El diagnóstico puede traer una sensación de alivio: de saber que no eras «raro», solo diferente. Que había una razón detrás de esa sobrecarga de pensamientos, de esas reacciones emocionales tan intensas, de esa búsqueda incansable de respuestas más complejas.

Cómo afecta el pasado:
Para muchas personas con AACC, entender sus Altas Capacidades en la adultez puede reinterpretar gran parte de su infancia y adolescencia. Las dificultades escolares, sociales y emocionales que se vivieron de manera dolorosa, de pronto, tienen una explicación coherente. ¿Por qué no encajabas en grupos? ¿Por qué las clases te parecían tan lentas o aburridas? ¿Por qué tenías esa sensación constante de soledad, incluso cuando estabas rodeado de gente?

Cómo impacta el presente:
Ahora, al saber que tienes Altas Capacidades, entiendes mejor tus propias reacciones, tus necesidades y tus límites. El diagnóstico no es solo una etiqueta, es una herramienta para la autogestión. Te permite reconocer tus fortalezas, pero también ser consciente de tus desafíos. Saberlo te da el poder de buscar apoyo adecuado, de gestionar tu tiempo y tus emociones de manera que respetes tu particular forma de ser.

Mirando al futuro:
El autoconocimiento te abre la puerta a un futuro en el que puedes tomar decisiones más informadas sobre tu vida. Entiendes mejor qué trabajos o ambientes son más adecuados para ti, qué tipo de relaciones personales necesitas para prosperar, y cómo manejar situaciones que, en el pasado, te habrían resultado abrumadoras. El diagnóstico no es solo una etiqueta, es una guía para maximizar tu bienestar y tu potencial.

¿Por dónde empezar a contar que uno es superdotado o que tiene AACC?

A. Contexto adecuado

La mayoría de las personas con Altas Capacidades no suelen compartir esta información de manera casual o en cualquier situación. El diagnóstico suele ser algo personal y, para muchos, está ligado a experiencias de vida profundas, que no siempre se exponen abiertamente. Por eso, la conversación generalmente surge en contextos más íntimos o donde el tema intelectual, educativo o emocional ya está sobre la mesa.

  • Situaciones comunes: Puede surgir en conversaciones sobre el sistema educativo, en discusiones sobre el trabajo o cuando se abordan temas como la autoidentidad o la gestión emocional. Muchas veces, surge cuando intentan explicar una dificultad que los demás no comprenden o justificar por qué han actuado de una forma determinada a lo largo de su vida.

B. El enfoque inicial

La manera en que alguien introduce el tema puede variar desde ser muy directo hasta tratarlo con mucha cautela. Algunos lo abordan de forma clara y abierta, mientras que otros lo hacen con cierto temor o incluso con un tono de disculpa, anticipando la incomprensión o el juicio.

  • Directo: “Bueno, una de las razones por las que a veces me siento así es porque tengo Altas Capacidades. Fui diagnosticado hace un tiempo y eso ha influido en mi vida de formas que no entendía antes.”
  • Cauto: “No sé si esto es relevante, pero resulta que tengo un perfil de Altas Capacidades. Me lo diagnosticaron hace años, pero no suelo hablar mucho de ello.”
  • Autocrítico o con humor: “A veces siento que me complico demasiado por todo. Supongo que eso tiene que ver con que me diagnosticaron como superdotado… pero no sé si eso me ha hecho la vida más fácil.”

En algunos casos, las personas intentan minimizar el impacto de lo que están compartiendo, conscientes de que puede generar reacciones inesperadas o malentendidos.

Mi experiencia: cómo conté que era superdotado ¿Qué reacciones me encontré yo?

Vale, soy superdotado y lo quiero contar ¿A quién y por dónde empiezo?

La manera en que alguien introduce el tema puede variar desde ser muy directo hasta tratarlo con mucha cautela. Algunos lo abordan de forma clara y abierta, mientras que otros lo hacen con cierto temor o incluso con un tono de disculpa, anticipando la incomprensión o el juicio.

¿Qué hice yo? Lo que pude. Menudos nervios.

Primera a la que se lo conté: Mi pareja

Con mi pareja ningún problema a parte de estar como una pila en el momento que me enteré. Había ido a recoger los resultados.

  • Bueno, ¿y Bien?
  • Soy superdotado
  • Lo que voy a tener que aguantar
  • Jaja, y tú pensando que eras más lista que yo…

Unas risas e intercambiar pareceres. Evidentemente hemos hablado mucho de esto más, pero quedémonos con las primeras reacciones.

Segundas personas: Mi madre y padre

Les había ido contando que mi hijo tenía AACC. A medida que descubría cosas, les hice algunas preguntas sobre mi poco a poco y sobre mi pasado. Así que ya sabían que andaba indagando, pero eso, nada más.

El día que se lo dije a mi madre fue cuando me dieron el primer resultado en el área verbal que anticipaba más datos y salía por encima del percentil 140. No estaba mi padre en ese momento y no me pude contener

  • Mamá, me ha dado muy alto.
  • mirada penetrante
  • Tiene pinta mamá de que voy a tener

Y le expliqué todo con mucho nerviosismo durante 2 horas. Ella se lo contó a mi padre y al día siguiente con más tranquilidad se lo conté en casa.

Al contarlo por completo recibí toda su atención.

Me hicieron la pregunta inevitable de por qué me importaba tanto (mi madre) y mi padre me dio una solución desde la experiencia: «Vale, bien. Ahora lo que tienes que hacer es relajarte y dejar de pensar y olvidarte un poco de esto».

Me reí por dentro. «Estoy sólo» – pensé – «¿Pero no ves que mi mundo se acaba de dar la vuelta?«

Me escucharon, me quieren y todo lo que me dijeron era muy bien intencionado, pero seamos también realistas: es difícil que vayas a poder explicarlo y sentirte comprendido al instante.

Lleva tiempo ponerse en el lugar de otro.

Cuanto más sepan y más conozcan, mejor empatizarán, pero nunca podrán estar en nuestra cabeza. O quizá sí… porque ellos lo viven así y resulta que también son superdotados. Es genético, o sea que, una madre o padre puede verse reflejado.

En tercer lugar, uno de mis hermanos, el que más se parecía:

Le llamé y le conté todo lo que había escrito al psicólogo que me evaluaba. Se quedó alucinando cuando le pasé los textos.

  • Wow
  • ¿Verdad? ¿A que me lo dices porque eres igual?
  • Totalmente

Posteriormente me dieron todos los datos y el informe antes de irme de vacaciones con mi propia familia.

En cuarto lugar mis hermanos (tengo 8):

Lo había planeado todo. Estábamos reunidos en una mesa comiendo y cuando andábamos acabando, dije que tenía algo que contar, evidentemente nervioso.

De forma un poco patosa introduje que a a mi hijo le habían hecho pruebas y dando muchos tumbos y explicándome muy mal, llegué al momento de decirlo: soy superdotado.

Tras decirlo, la primera reacción fue una pequeña risa tonta de alguno, una cara de incredulidad… algunos pensaron que andaba tomándoles el pelo. Pero esas bromas no son propias de mi y estaba nerviosísimo.

Rápidamente pasa a la sorpresa: ¿pero qué dices? ¿vas en serio? ¿y eso? ¿Cómo te has enterado? ¡Venga ya!

Entonces es cuando desarrollas tu historia, las primeras veces a mi me sucedió con muchísima vergüenza, no sabiendo si tenía que decirlo así o asá. No quería que pensaran que me creía mejor que nadie.

Pero tenía que decirlo, es genético.

Las altas capacidades tienen un alto componente genético, tu familia puede tenerlas:

Tus hijos, tus hermanos, tus padres, tus abuelos… tu entorno más cercano podría estar viviendo lo mismo que tú en silencio.

Un aspecto que muchas veces queda fuera de la conversación cuando se habla de Altas Capacidades es su componente genético. Las Altas Capacidades no son una característica aislada o aleatoria que aparece de la nada. Al igual que muchos rasgos humanos, tienen una fuerte base genética, lo que significa que es probable que otros miembros de tu familia también las posean, aunque quizás no lo sepan.

Lo desarrollo aquí:

Conclusión: El valor de reconocer y compartir

Contar que tienes Altas Capacidades no es solo un hecho aislado o un dato más. Es abrir una puerta a un mundo que muchas veces no se comprende desde fuera. El diagnóstico te ofrece una manera de entenderte mejor y, a su vez, de que los demás también te comprendan. Cada vez que alguien te diga «¿y qué más da?», recuerda que no es una cuestión de indiferencia, sino de desconocimiento. Y es en ese momento donde tienes la oportunidad de aclarar, educar y construir un entendimiento más profundo de lo que realmente implica vivir con Altas Capacidades.

Estoy encantado de recibir temas (melones) o comentarios para publicarlos. Cuéntame tu experiencia o abre temas interesantes.


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