Las personas con alta sensibilidad a menudo no son conscientes de ello.
Estas personas a menudo son altamente empáticas. Tienen muy en cuenta las opiniones y sentimientos de los demás.
Esta cualidad tiene muchos beneficios: ser capaz de entender muy bien el lenguaje no verbal, entender lo que se intenta expresar y no necesariamente lo que se dice, ser capaz de anticiparse… Pero como casi todo en la vida, existe una cara «b» que es la sobreadaptación.
Al ser personas que viven los sentimientos de una manera muy intensa y perciben estos detalles, a menudo son muy conscientes de como afecta lo que ellos hacen a los demás y esto puede dar lugar a la sobreadapción.
Intentar siempre agradar, tener a todo el mundo en cuenta, ser muy comprensivas… todo ello parecen cualidades muy positivas. Sin embargo, cuando agradar pasa por ponerse siempre en segundo plano, ser comprensivo a justificar cualquier comportamiento, buscar el bien común a obsesionarse con cada detalle que escapa a su control… puede ser demasiado.
En este vídeo se escenifica lo que puede suponer tener alta empatía en diferentes escenarios para ayudar a entender como se ve en la práctica.
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