Descubriendo mi Superdotación a los 40:

Hace aproximadamente mes y medio decidí evaluarme. Estoy en un proceso de autoconocimiento y de alinear mi mundo exterior con mi verdadera esencia. Quizás otras personas lo llamen la crisis de los 40, pero para mí es simplemente una búsqueda de autenticidad. El resultado de la evaluación fue inesperado: superdotación con sobreexcitabilidad cultural.

Cuando escuché el diagnóstico, lo primero que sentí fue escepticismo. Siempre pensé que la superdotación era algo reservado para una élite intelectual, algo a lo que nunca me sentí cercano. Me sentí como si me hubiera colado en una fiesta que no era para mí. Aún hoy, sigo luchando con la idea de que, de alguna manera, este diagnóstico parece un fraude.

Había demasiadas cosas que no encajaban. Sentía una constante aburrimiento y soledad en mis relaciones de pareja, llegando a niveles de depresión en los que no podía levantarme de la cama. Prefería la soledad a la vida social y sentía una necesidad obsesiva de desarrollar proyectos personales y seguir aprendiendo, algo que siempre me acompañó.

Durante años, seguí los consejos de las personas cercanas, como mi madre, amigos y parejas. Me decían que debía adaptarme al mundo. Hoy, mirando atrás, me sorprende cuánto tiempo ha pasado. He seguido avanzando en algunos aspectos de mi vida, pero hace cinco años decidí que era momento de cuestionarlo todo. Sabía que implicaría soledad y falta de comprensión, pero sentía que era necesario. Poco a poco, comencé a hacerme preguntas sobre lo que realmente quería. Llegué a la conclusión de que no era algo conductual, sino una parte intrínseca de mí.

Me aburre la gente, en general. No todos, pero sí la mayoría. Ya no puedo seguir fingiendo. Nunca he considerado a nadie inferior, pero la sensación de que mi tiempo y energía están orientados hacia cosas que otros no ven o valoran ha sido constante. A menudo me decían cosas como «se nota que no tienes hijos», y eso me hacía pensar que si yo los tuviera, sería como ellos. Pero viéndolo desde afuera, sus preocupaciones siempre me parecieron tan diferentes.

Siento una profunda necesidad de dejar un legado, ya sea una creación, una investigación o una teoría que aporte algo a la humanidad. Esto puede sonar grandilocuente, pero es como un motor que nunca deja de funcionar. Al mismo tiempo, el trabajo por el que tanto luché se ha vuelto vacío para mí. Una pequeña voz que comenzó a decirme que me alejara de allí ha ido creciendo, hasta convertirse en un grito que casi no me deja dormir.

Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, admiro la inteligencia de otras personas en áreas donde yo carezco de habilidades. Me falta perspicacia, capacidad para predecir reacciones o para mantenerme motivado en cosas que no me interesan. Siento que soy bueno en cosas como el ajedrez o la programación, pero me doy cuenta de que las habilidades que otros tienen también son una forma de inteligencia que respeto profundamente.

Creo que la vida tiene mucho que ver con la actitud y con tener la fuerza para reinventarse cuando no estamos alineados con nuestra verdadera esencia. Es como si un pájaro que ha aprendido a nadar, de repente, tuviera que salir del agua y empezar a volar.

Los primeros días tras mi diagnóstico estuve abatido. Después, pasé varias semanas sintiendo una ansiedad intensa por querer cambiarlo todo, especialmente mi trabajo y mi lugar de residencia, pero no sabía cómo. Ahora estoy en una fase más calmada, buscando respuestas sin la prisa de encontrarlas de inmediato. Me enfoco en conocerme mejor y en descubrir dónde puedo realmente echar a volar, aunque me asusta no saber por dónde empezar. Sé que muchas personas sin Altas Capacidades han logrado dar grandes cambios en sus vidas, así que esto no debería ser un obstáculo para mí.

Tras una conversación mantenida con él me contestó…

Admiro enormemente que hayas logrado desvincularte del día a día de tu empresa para disfrutar de más tiempo para ti y para tu desarrollo personal. Cada vez valoro más el tiempo de calidad, no ese que organizamos como si fuera un tetris para encajar todas las actividades, sino el que permite contemplar, soñar y relajarse, con espacio para desarrollar proyectos y reflexionar sobre el futuro.

Actualmente, me encuentro en un proceso de salto de fe. Mi historia comienza con un fracaso académico: repetí el mismo curso dos veces en bachillerato hasta que finalmente lo abandoné, aunque siempre creí que tenía la capacidad de haber llegado más lejos. A los 24 años, tuve una crisis existencial y decidí ponerme manos a la obra. Me convertí en policía local, luego accedí a la universidad para estudiar Derecho, hice algunos posgrados, estudié inglés en la Escuela Oficial de Idiomas, entre otros cursos. Sin embargo, al terminar la carrera, decidí quedarme en la policía en lugar de ejercer como abogado.

Después de terminar Derecho, descubrí la programación. A raíz de mi incursión en la programación, empecé a explorar el desarrollo de aplicaciones en la nube, extensiones de navegador, chatbots en Telegram, servidores y varios lenguajes de programación.

Sin embargo, ser funcionario, que para muchos es un sueño, cada vez me hace sentir más atrapado. Hace años, una pequeña vocecilla dentro de mí comenzó a decirme que la policía no era mi lugar. Este año, esa vocecilla ya me estaba volviendo loco. Me matriculé en otra carrera en febrero: Historia, Historia del Arte y Geografía, algo que siempre me ha apasionado.

He empezado a hacer viajes solo, explorando museos, monumentos, exposiciones, incluso la ópera. También me he aficionado al ajedrez, y este año me estrené en algunas competiciones locales y me federé, aunque siento que estoy demasiado disperso para llegar al nivel que me gustaría.

Ahora, mi objetivo es alcanzar lo que has logrado tú: dejar la policía, salir de esa jaula de oro, vivir fuera de Madrid y trabajar desde mi casa, dedicándome a algo que realmente me apasione.

Volviendo a lo que mencionabas, coincido completamente en que, si hay que equivocarse, que sea con nuestras propias ideas. Siempre he creído que cuando la gente dice que algo «no es posible», en realidad están hablando de sus propias limitaciones. Yo mismo he vivido a la sombra de mis propias limitaciones, y en temas importantes, como dejar de ser funcionario, me ha faltado valentía en el pasado. Aún no he dado el paso, pero sé que tarde o temprano lo haré.

En cuanto a la relación con mis padres, ha habido conflictos. He reducido el contacto con ellos y también he dejado de compartirles mis ideas, ya que siento que nunca me han comprendido. Suelen escucharme solo para luego darme una «dosis de sabiduría» que algún día entenderé. Cuando le comenté a mi madre que me había matriculado en la nueva carrera, me dijo que «tenía muchos pájaros en la cabeza». Y cuando mencioné que había sido diagnosticado como superdotado, su respuesta, aunque no la recuerdo con exactitud, fue algo así como: «has apuntado bajo en la vida». Según ella, ser policía fue un error, y que podría haber hecho más.

Por ahora, prefiero mantener a mis padres al margen de mis decisiones. Ven la vida de manera muy diferente y sus consejos no me ayudan en este proceso de darle una nueva forma a mi vida.

Finalmente, en cuanto al TDAH, eso ya se descartó en la evaluación. Daba lo mínimo para considerarse un caso, y en principio, no se observó nada más. Aún así, sigo en este proceso de autoconocimiento, descubriendo más sobre mí en estos últimos meses que en años.

Estoy encantado de recibir temas (melones) o comentarios para publicarlos. Cuéntame tu experiencia o abre temas interesantes.


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