¿Os acordáis de los míticos helados MikoCola, MikoLápiz, Mikopete y MikoBruja?
Tenían truco.
Supongo que ya sabéis, y si no os lo cuento ahora, que esos helados podían venir con premio. Cuando llegabas al final del helado y se veía el plástico que empujaba por debajo si tenías suerte ponía «PREMIO» y podías pedirte otro.
Pues resulta que una vez me tocó premio pero mi madre me dijo que no me pidiera otro helado y me llevé a casa el plástico para pedirlo otro día. Mi pequeño tesoro.
Ese plástico, si lo inspeccionabas bien, tenía un numerito. Algo parecido a los números que se ven en la parte inferior de los vasos por ejemplo. Es el número asignado en el lote.
Je.
¿Tendría sentido que si fabricaban todos los helados en masa, el premio siempre estuviera en el mismo número del lote? ¿Es posible que si le pedía al heladero que buscara el número «37» que ponía en mi helado al ir a pedir un helado nuevo me encontrara con que ese helado tenía también premio?
Cuando le hice al heladero la curiosa pregunta de si me podía dar el número 37 me miró con extrañeza pero asintió. Cuando volví con otro premio se reía y orgulloso de mi deducción, no me impidió seguir la estrategia del premio infinito hasta que se acabaron los números 37.

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